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domingo, 23 de marzo de 2014

Composición tema: La Leyenda



Cuando preparé la clase y les encomendé como tarea para el hogar una composición cuyo tema era La Leyenda, les aclaré a los alumnos que era libre y que descontaría medio punto errores de puntuación y un punto por errores ortográficos o gramaticales. Comencé a ser severa en estos asuntos debido a lo mal que escribían los alumnos y puse tanto énfasis, que en los primeros meses de clase fue mejorando el nivel ortográfico y gramatical de los escritos que los chicos entregaban para corregir. Los alumnos podían comenzar a realizar la composición en clase y proseguirla en sus hogares, cuestión con la cual podían corregir más a fondo los escritos. El viernes sería la entrega y en el fin de semana las debería corregir, cosa que me agradaba de sobremanera, porque había alumnos con gran poder de imaginación y despliegue literario.
Ese fin de semana con las composiciones en mis manos comencé la corrección según el nivel de los alumnos. Pablo Garro, el mejor alumno del curso desarrolló la leyenda del  Pombero, aquel duende de los montes de la Mesopotamia. Gisela Marcos, otra de las mejores del curso, escribió sobre El Súpay, algo así como el diablo. Otros escribieron sobre El Zorro, El Lobizón y otras leyendas urbanas conocidas y no tanto. Hasta que llegó la composición de Gabriel Cáceres cuyo título era extraño y para una docente como yo, desconocido. La leyenda citada por Cáceres era “El Trinche”. Ante la curiosidad del tema le di más importancia y comencé a leerla. Hablaba algo así como de un mago del balón, de un rosarino prodigio que ninguno de su generación, ni de generaciones anteriores vio jugar. En una parte del escrito decía:
“Creo que existió, pero no lo puedo asegurar, mi padre me ha contado de sus hazañas, no porque lo haya visto, sino por lo que su padre o sea mi abuelo le había contado”
Muy bien no entendía si era algo verídico o un invento del alumno, por lo cual seguí leyendo.
“Hay grandes personajes del fútbol que hablan maravillas de su juego, otros lo ponen como ejemplo del jugador que solo, gana un partido”





Nunca había escuchado hablar de la leyenda del Trinche, por eso me interesó aún más seguir con la lectura.
“Cuenta la leyenda que sus mayores proezas se vieron en el Gabino Sosa, vestido con un atuendo azul y rojo con el número cinco en la espalda”
Mi marido lavaba el auto en la vereda de mi casa en momentos que se me ocurrió consultarlo sobre la leyenda.
-          Gordo, que sabés de la leyenda del Trinche
-          Un fenómeno, un fuera de serie, alguien fuera de lo normal.
-          ¿Lo viste jugar?
-          No, me contaron amigos que dicen que lo vieron en Rosario.
Parece que la leyenda era real y que “El Trinche” era conocido por muchos y disfrutado por pocos. Cuando el lunes llegué a la escuela, le pedí el cuaderno de comunicaciones a Gabriel Cáceres y por ese medio cité a los padres, no para hablar de la composición en si misma, sino para analizar el desarrollo de su hijo y al pasar, consultar sobre la leyenda. Al día siguiente tanto el padre, como la madre se hicieron presentes y entre la charla sobre la superación de su hijo aproveché la oportunidad para preguntarle a padre:
-          ¿Señor Cáceres, usted conoce la leyenda del Trinche?
El padre me miró a los ojos, sonrió y me contestó.
-          El Trinche, un romántico del fútbol, “el Maradona que no fue”
-          ¿Ah, es verdad? ¿Existió entonces?
-          Por supuesto que existió y se hizo leyenda a través de la magia de su juego, de la desfachatez con la redonda, de su irreverencia ante la pierna fuerte y su rebeldía contra lo estipulado por el modelo futbolero de cada tiempo. Un atorrante de potrero de esos que eclipsan corazones y llenan de poesía el alma.


El padre de Cáceres no paraba de hablar y elogiar al Trinche, hasta que en un intervalo pude preguntar
-          ¿Y usted lo vio jugar Señor Cáceres?
-          No lo vi jugar, pero sé de la historia del Trinche por unos amigos rosarinos.
Nadie lo había visto jugar. Nadie podía mostrar un video de un partido completo, sólo algunos destellos en blanco y negro, Era una verdadera leyenda viva que pasaba de boca en boca maravillando a quienes les interesa el fútbol como juego.
La composición de Gabriel Cáceres merecía un diez, si no fuese por el acento que faltaba en la frase final que esbozaba:
“La leyenda dice que Tomas Felipe Carlovich, ese rosarino que mutó su identidad por la del Trinche, fue un romántico jugador de fútbol, creador del caño de ida y vuelta. Un tipo que siempre jugó igual. Un tipo que jugó como vivió. El Trinche, una Leyenda.”


Eduardo J. Quintana
@ejquintana010


"Difundir la Literatura Futbolera para pensar en volver a jugar a la pelota" 

Las imágenes utilizadas en este cuento fueron tomadas de internet

8 comentarios:

  1. No lo vi jugar y me la paso preguntando por él como la maestra. Soy testigo de su existencia, tuve el honor de visitarlo en 2012. Les comparto uno de mis trabajos sobre el Trinche: http://leprademendoza.blogspot.com.ar/p/el-trinche.html

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    1. Gracias por el mensaje. Estupendo trabajo y reivindicación de lo que es casi un mito. Abrazo grande

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  2. Estimado Cristian, yo lo vi jugar, era una garantia para el equipo, en los ultimos partidos a la cancha venia Ante Garmaz (bostero) a verlo porque le gustaba su juego. Una vez estaba en mataderos y el trincho se olvido su documento, recuerdo que el presidente de Chicago intercedio ante el arbitro para certificar que era el trinche, ya que querian verlo. Anecdotas hay muchas, pero siempre privó su humildad.

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    1. Es verdad un tipo tan humilde como rebelde, tan creativo como sanguíneo. El Trinche un tipo amado por muchos menos de los que aman el fútbol juego y esa es la causa de la Leyenda. Abrazo y gracias por el mensaje

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  3. Lo vi jugar en Mendoza, para Independiente Rivadavia. Un partido clásico contra mi equipo, Gimnasia y Esgrima. Perdimos 5 a 2 y el Trinche fue un fenómeno. Un genio total del futbol. Quien tuvo la suerte de verlo, no lo olvida jamás. Si se hubiera dedicado totalmente al futbol hubiera llegado a los mas altos niveles mundiales.

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    1. Gracias por el mensaje, Jorge. Un fenómeno total a quien vio muy poca gente y eso lo convierte en una verdadera Leyenda de quienes amamos JUGAR A LA PELOTA...Abrazo

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  4. Eduardo, yo tenía 12 años y mi viejo era viajante. Volvía los sábados al mediodía a 120 con el auto porque se armaba flor de lío sino me llevaba a ver al trinche. Tengo muchísimas cosas para contar...y pensar que la gente debate sobre Pelé, Maradona o Messi!! No lo vieron jugar al Trinche hermano, un supercrack con todas las letras

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    1. Gracias por el mensaje Cristian. Por eso que contás va lo de "La Leyenda" porque no todos lo vieron y quienes tuvieron esa suerte, cuentan su pasar por el fútbol como un héroe desconocido.
      Cristian, no sos el único que lo asemeja a D10S o a Messi y verdaderamente me alegra que así sea, por su humildad y su desfachatez para el juego. Un fenómeno. Abrazo de gol...

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