Un espacio literario donde podrás leer algunos de mis escritos
Bienvenidos
Este es un humilde sitio donde podré difundir también mis escritos. Volcaré semanalmente algunos de mis cuentos editados e inéditos para que la gente pueda disfrutarlos.
Espero les agrade.
domingo, 17 de febrero de 2013
Los invito al facebook de "de fútbol y barrio"
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domingo, 27 de enero de 2013
Aquel Puente
La imagen latente de un pibe feliz,
subiendo peldaño a peldaño la escalera que me separaba de la vertiginosa altura
del puente sobre las vías.
La mística sensación de verme en la
distancia más cercana al cielo y la emoción de sentir el tren, pasar por debajo
a un ritmo más lento, ante la proximidad de la estación.
Tan imponente resultaba la altura
que me separaba del tren, como larga me parecía la formación ferroviaria que
surcaba las vías de mi Barrio, desde Once, con destino Lejano Oeste.
Han pasado muchos años de aquella
epopeya que significaba escalar el puente de Rojas.
Han pasado centímetros de distancia
entre la altura de aquel precoz hombrecito aventurero y este maduro cuarentón.
Pero el Barrio es el mismo y el
puente no ha cambiado su fisonomía general, salvo algo de pintura, el deterioro
del piso o la mayor iluminación que emana desde dos modernas torres
reflectoras, para prevenir la mayor peligrosidad, producto de esta nueva
sociedad, sobre todo, en lugares de poco tránsito.
Aquel puente, este puente y la
sensación de ver un puntito en el horizonte ferroviario, que aumenta su dimensión con el
giro del segundero.
La mágica sensación de vivir el
temblequeo propio al paso de la formación, allá abajo.
Y el puente, hoy, no tan alto.
sábado, 22 de diciembre de 2012
miércoles, 12 de diciembre de 2012
jueves, 22 de noviembre de 2012
El desafío
-
Mirá Tano, cuando uno da la
palabra....
-
Pará, para…La palabra la diste
vos...
-
¿Y eso qué tiene que ver?
-
Tiene que ver, claro que tiene
que ver. Si la palabra la diste vos, entonces cumplila vos y no nos metas a
nosotros.
-
No me podés hablar así, pedazo
de gilún.
-
¿A quién le decís gil?
-
A vos, que tenés un miedo
tremendo de cumplir la palabra, como si la palabra no fuera un documento
firmado moralmente, desde lo más íntimo de la ética personal.
-
Pero dejate de discursos, al
final, parecés un político de cuarta.
-
Que político, ni político…Yo
esto lo llevo en el alma....
-
Terminala, che….Aguantatelá y
listo....
La discusión se
tornaba difícil e interminable y más aún, a medida que iban llegando los otros
amigos.
-
¿Qué pasa viejo?
-
Nada, este marmota le dio la
palabra…
-
¿Otra vez agrediendo...? ¿Por qué
no la terminás, Tano?
-
¿Por qué la tengo terminar, si
sos vos el que tenés la palabra floja?
-
Palabra, es palabra, y no hay
vuelta que darle.
-
¿Y ustedes qué piensan de este
flojo de lengua?
-
Me parece que estás equivocado
Tano, que si alguien da la palabra, por respeto tenemos que cumplirla.
-
¿Pero a vos te preguntó algo,
este perejil?
-
¿Y por qué les tengo que
preguntar? Si somos un grupo de amigos que siempre nos respetamos.
-
No nos respetamos nada. Si vos
vas, te encontrás con ellos, y encima le das la palabra, eso no es tenernos
respeto.
-
Bueno Tano, terminala de una
vez por favor.
-
No. ¿Por qué la tengo que
terminar?
-
Tano, terminala y......
-
¿Y qué, y qué.....? ¿Terminala
y qué?
-
Terminala y ponete los botines
que tenemos que jugar el desafío.
Eduardo J. Quintana
martes, 30 de octubre de 2012
Pelusa mágica
Como un regalo celestial que Dios
nos hizo, sublime majestad sobre mi suelo argentino.
Como un arco iris de ilusiones, que
posó sus pies en Fiorito.
Y nos entregó un duende de sólo
quince años que logró generar emociones, haciéndonos sentir las propias
palpitaciones de nuestros vibrantes corazones.
Un mago de galera y bastón,
cebollita o bichito de Juan Agustín García y Boyacá, mentor de hazañas,
promotor de alegrías.
Emperador del Imperio pasión, con
los colores de mi corazón y con los otros; los que odio.
Signo acuñado en la moneda de los
próceres, esgrimiendo la efigie de los invencibles.
Barrilete cósmico, apareciendo para
vencer la sed colonial y demostrarle al mundo, que Dios es Argentino. Y como es
supremo y está en todas partes, llevó su magia por el mundo, haciendo brillar a
ricos catalanes y pobres napolitanos.
Rey de reyes, supremo del balón,
primero entre los mejores y nuestro, simplemente nuestro. De su pueblo que le
dedicó un ¡te quiero Diego!, tan grande como el corazón de quien lo canta.
Ilusionario de la vida, nos llenó de
magia, nos colocó entre los mejores y nos regaló su vida para alegrar a un
pueblo carente alegría.
Pelusa, un duende lleno de
emociones.
Diego, y la natural experiencia de
saber que Dios, ¡Dios es Argentino!
Eduardo J Quintana
de libro Formato de Mujer
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