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Este es un humilde sitio donde podré difundir también mis escritos. Volcaré semanalmente algunos de mis cuentos editados e inéditos para que la gente pueda disfrutarlos.



Espero les agrade.








domingo, 27 de enero de 2013

Aquel Puente



La imagen latente de un pibe feliz, subiendo peldaño a peldaño la escalera que me separaba de la vertiginosa altura del puente sobre las vías.
La mística sensación de verme en la distancia más cercana al cielo y la emoción de sentir el tren, pasar por debajo a un ritmo más lento, ante la proximidad de la estación.
Tan imponente resultaba la altura que me separaba del tren, como larga me parecía la formación ferroviaria que surcaba las vías de mi Barrio, desde Once, con destino Lejano Oeste.
Han pasado muchos años de aquella epopeya que significaba escalar el puente de Rojas.
Han pasado centímetros de distancia entre la altura de aquel precoz hombrecito aventurero y este maduro cuarentón.
Pero el Barrio es el mismo y el puente no ha cambiado su fisonomía general, salvo algo de pintura, el deterioro del piso o la mayor iluminación que emana desde dos modernas torres reflectoras, para prevenir la mayor peligrosidad, producto de esta nueva sociedad, sobre todo, en lugares de poco tránsito.
Aquel puente, este puente y la sensación de ver un puntito en el horizonte ferroviario, que aumenta su dimensión con el giro del segundero.
La mágica sensación de vivir el temblequeo propio al paso de la formación, allá abajo.
Y el puente, hoy, no tan alto.
Aquel puente, este puente sobre las vías, en la calle Rojas, de mi Barrio Caballito.

jueves, 22 de noviembre de 2012

El desafío



-          Mirá Tano, cuando uno da la palabra....
-          Pará, para…La palabra la diste vos...
-          ¿Y eso qué tiene que ver?
-          Tiene que ver, claro que tiene que ver. Si la palabra la diste vos, entonces cumplila vos y no nos metas a nosotros.
-          No me podés hablar así, pedazo de gilún.
-          ¿A quién le decís gil?
-          A vos, que tenés un miedo tremendo de cumplir la palabra, como si la palabra no fuera un documento firmado moralmente, desde lo más íntimo de la ética personal.
-          Pero dejate de discursos, al final, parecés un político de cuarta.
-          Que político, ni político…Yo esto lo llevo en el alma....
-          Terminala, che….Aguantatelá y listo....
La discusión se tornaba difícil e interminable y más aún, a medida que iban llegando los otros amigos.
-          ¿Qué pasa viejo?
-          Nada, este marmota le dio la palabra…
-          ¿Otra vez agrediendo...? ¿Por qué no la terminás, Tano?
-          ¿Por qué la tengo terminar, si sos vos el que tenés la palabra floja?
-          Palabra, es palabra, y no hay vuelta que darle.
-          ¿Y ustedes qué piensan de este flojo de lengua?
-          Me parece que estás equivocado Tano, que si alguien da la palabra, por respeto tenemos que cumplirla.
-          ¿Pero a vos te preguntó algo, este perejil?
-          ¿Y por qué les tengo que preguntar? Si somos un grupo de amigos que siempre nos respetamos.
-          No nos respetamos nada. Si vos vas, te encontrás con ellos, y encima le das la palabra, eso no es tenernos respeto.
-          Bueno Tano, terminala de una vez por favor.
-          No. ¿Por qué la tengo que terminar?
-          Tano, terminala y......
-          ¿Y qué, y qué.....? ¿Terminala y qué?
-          Terminala y ponete los botines que tenemos que jugar el desafío.

Eduardo J. Quintana 
Especialmente realizado como intrucción al tema "El desafío" de Rafael Amor, que interpreta magistralmente el cantante Roque Catalano

martes, 30 de octubre de 2012

Pelusa mágica




Como un regalo celestial que Dios nos hizo, sublime majestad sobre mi suelo argentino.
Como un arco iris de ilusiones, que posó sus pies en Fiorito.
Y nos entregó un duende de sólo quince años que logró generar emociones, haciéndonos sentir las propias palpitaciones de nuestros vibrantes corazones.
Un mago de galera y bastón, cebollita o bichito de Juan Agustín García y Boyacá, mentor de hazañas, promotor de alegrías.
Emperador del Imperio pasión, con los colores de mi corazón y con los otros; los que odio.
Signo acuñado en la moneda de los próceres, esgrimiendo la efigie de los invencibles.
Barrilete cósmico, apareciendo para vencer la sed colonial y demostrarle al mundo, que Dios es Argentino. Y como es supremo y está en todas partes, llevó su magia por el mundo, haciendo brillar a ricos catalanes y pobres napolitanos.
Rey de reyes, supremo del balón, primero entre los mejores y nuestro, simplemente nuestro. De su pueblo que le dedicó un ¡te quiero Diego!, tan grande como el corazón de quien lo canta.
Ilusionario de la vida, nos llenó de magia, nos colocó entre los mejores y nos regaló su vida para alegrar a un pueblo carente alegría.
Pelusa, un duende lleno de emociones.
Diego, y la natural experiencia de saber que Dios, ¡Dios es Argentino!


Eduardo J Quintana
de libro Formato de Mujer