Bienvenidos

Este es un humilde sitio donde podré difundir también mis escritos. Volcaré semanalmente algunos de mis cuentos editados e inéditos para que la gente pueda disfrutarlos.

Espero les agrade.




lunes, 9 de marzo de 2015

La consagración de Sudor Sánchez



Hay veces que las cosas no son como uno quieren que sean, ni en la vida cotidiana, ni en la proyección a futuro. Ni en lo familiar, ni en lo laboral, ni en lo físico.
Carlos María Sánchez, había heredado virtudes y defectos de sus progenitores. La bondad de su madre, su personalidad y por sobre todo el don de buena gente. De su padre su amor por el trabajo y el fútbol, virtudes inigualables e insustituibles que solo se heredan. La contextura física proveniente de los genes paternos, le trajo aparejados diversos problemas, entre ellos una excesiva y profunda emanación de su glándula sudorípara que le provocaba estar siempre con sus remeras transpiradas.
De pibe sufría horrores con ese problema; en época escolar su transpiración traspasaba el guardapolvo blanco, tenga o no tenga abrigo debajo, haga calor veraniego o frío invernal. No pasó mucho tiempo para que sus compañeros lo apodaran “Sudor”, algo que en sus comienzos le trajo innumerables rabietas, decepciones y consultas con el psicólogo. Largas sesiones contando sus peripecias en torno a su gran problema. Su primera sesión fue a los ocho años, ese día para Carlos María fue inolvidable porque lloró mucho, sin cesar, dentro y posterior a su confesión lo que significó un gran desahogo.
Guarda en su memoria dos fechas de sus sesiones con el psicólogo, aquella a los ocho años y la última, la de despedida cuando cumplió los veintiún años y ya se había afianzado en primera división.
Porque las vueltas de la vida hicieron que “Sudor” Sánchez comenzara su carrera como futbolista en un pequeño club de su pueblo, Granadero Calvo. Cercano a la cordillera, entre viñedos, se levantaba la canchita del Club Sportivo Salvadores. Sus primeros pasos en las divisiones menores y el espaldarazo a base de goles que lo colocaron en la primera división jugando la Liga Zonal para su querido “Violeta” como se llamaba al Sportivo Salvadores por el color de su divisa.
Cuando Carlos María Sánchez, se calzaba su camiseta se olvidaba de los problemas que lo aquejaban. El violeta se volvía oscuro y verdaderamente, como quieren los hinchas, transpiraba su casaca. Más que transpiraba la camiseta, chorreaba sudor, cosa que a muchos compañeros o adversarios molestaba porque en algunos movimientos bruscos rociaba a su alrededor del líquido que emanaba su cuerpo.
Había que ver la cara de los defensores cuando eran alcanzados por los flujos salados que expulsaba su pelo al cabecear o sus compañeros cuando, goleador él, lo abrazaban en algún festejo. Se notaba que molestaba porque a medida que pasaban los partidos y subía en la tabla de goleadores, cada vez menos colegas se acercaban a festejar.
Por eso y solo por esa actitud Sudor Sánchez adquirió el festejo que patentó como propio y consistía un giro de trescientos sesenta grados símil al de una bailarina clásica, desparramando sudor hacia todo su alrededor.
La psicología le había hecho bien convirtiendo el problema de su transpiración excesiva en algo particularmente vistoso para sus hinchas que cada día lo veneraban más. Pero también había de lo otro, lo negativo, algo que rondaba con lo discriminatorio como aquella expulsión cuando el Gordo Bazán, referí de la Liga lo amonestó y en la protesta lo salpicó con su sudor y le sacó la roja. Bazán puso en su informe que lo había agredido y como no había ni televisión, ni veedor, se hubiese comido diez partidos de suspensión si no fuese por una pueblada que armó la misma gente del Sportivo que redujo la pena a un par de encuentros.
Hoy ya no le molesta su apodo, al contrario lo disfruta; por eso la inolvidable fecha en que se despidió del psicólogo, fue un lunes 22 de diciembre que realizó la última sesión con el profesional que lucía la camiseta violeta con el número nueve en la espalda y el apodo “Sudor” en la parte superior, con la que Carlos María Sánchez había hecho el gol de la victoria un día antes y le había dado el primer campeonato de Liga a su querido Sportivo Salvadores de Granadero Calvo. Ese domingo 21 de diciembre a la tarde, con un sol radiante y una humedad sofocante, al promediar el segundo tiempo “Sudor” Sánchez encaró con pelota dominada a los defensores quienes intentaron detenerlo tomándolo de sus brazos sudados y aceitados, quedando en ridículo ante su propia parcialidad y cuando salió a atorarlo el arquero lo dribleó con una gambeta larga dejándolo desparramado en el piso, yendo camino al gol que le dio al Sportivo el triunfo para alcanzar el campeonato. Consumado el gol corrió toda la cancha para ir a festejar con sus hinchas a los que les regaló una de sus piruetas giratorias y litros de sudor…



 Eduardo J. Quintana
Texto inédito
@ejquintana010


"Difundir la Literatura Futbolera para volver a pensar en jugar a la pelota"

Las imágenes que ilustran este cuento, fueron tomadas de Internet

Dejá tu comentario en este Blog